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Abril, 20 del 2017
Arte a un click
La escultura de Joan Priego desmonta culpas irracionales

Joan Priego en la galería Art Deal Project

Mea Máxima culpa es el título elegido por Joan Priego para una serie de esculturas en madera tallada que se exponen en la galería Art Deal Project de Barcelona hasta el 6 de mayo.

Con un objetivo de crítica social, Priego busca, a través de la ironía y el humor, ofrecer nuestra posición como una pieza más dentro del engranaje que conforma la sociedad contemporánea.

¿Mea máxima culpa?

El artista utiliza como punto de partida esa interiorización de la culpa que trae consigo la moral judeocristiana. El fiel que pide perdón por sus pecados ante Dios con el objetivo de purificar y salvar su alma.

“Esa interiorización y universalización de la culpa la recoge y amplifica de forma perversa el neoliberalismo postcapitalista: mientras que por un lado el sistema tiende a la universalización de la precariedad laboral, y al aumento del desempleo estructural, por otro lado se culpabiliza al individuo de su situación de precariedad. La culpa de tener un trabajo precario o de estar en paro recae sobre el individuo que no se “esfuerza lo necesario” (Joan Priego)

Nosotros y el todo del que somos parte

Conectando con esa referencia a la moral cristiana, el artista utiliza y altera imágenes religiosas. Un ejemplo es el Nazareno o Holy Trousers. Estas obras impactan al espectador precisamente por ese significado que ya llevan asociado a su imagen, enfatizando así esa idea de la interiorización del mensaje.

Además, Priego hace uso de un material muy propio de la imaginería religiosa como es la madera policromada, aunque carente de acabados perfectos. La trabaja de una manera ruda que de alguna manera favorece la deshumanización de los personajes.

Unos personajes de rostros indefinidos que subrayan su función de muñecos o títeres al servicio de algo mayor.

El artista trata de esta manera el sometimiento de la sociedad y del individuo al sistema establecido. La normalización de ese sometimiento que se acentúa con el estímulo de un falso individualismo, que nos hace perder la perspectiva de la fuerza colectiva.

“Micropoderes” de ayer y de hoy

Joan Priego nos lleva a meditar sobre ese engranaje social, esos “micropoderes” como los definía Michel Foucault en su Vigilar y Castigar.

Una tela de araña que nos dicta el camino a seguir y que acaba neutralizando e integrando cualquier intento de subversión. Al mismo tiempo nos hace pensar que somos libres para decidir.

Era también el filosofo francés quien en esa obra definía el cuerpo como prisionero del alma. Dentro de un razonamiento que enlaza con esa relación que Priego establece entre la moral judeocristiana y la interiorización de la culpa y el uso que el sistema hace de ello.

Foucault marcaba la diferencia entre el alma teológica y el alma “moderna”. Esta última no nace culpable y castigable. Por el contrario, es el resultado de mecanismos de control, de imposiciones de comportamiento, y de la corrección del mismo dentro de un engranaje social cuyos efectos la modelan.

El cuerpo sólo se convierte en fuerza útil cuando es a la vez cuerpo productivo y cuerpo sometido. Pero este sometimiento no sólo se obtienen por los únicos instrumentos ya sean de la violencia, ya de la ideología; puede muy bien ser directo, físico, emplear fuerza contra la fuerza, obrar sobre elementos materiales y a pesar de todo esto no ser violento; puede ser calculado, organizado, técnicamente reflexivo, puede ser sutil, sin hacer uso de las armas ni del terror, y sin embargo, permanecer dentro del orden físico. (Michel Foucault, Vigilar y Castigar, 26-27)

Ironía y crítica social para empujarnos a reflexionar

Desde esta perspectiva, destaca como Priego desmembra y altera de forma explícita el cuerpo de algunas de sus esculturas. Por ejemplo The Office, donde la cabeza, foco de pensamiento y reflexión, cae al suelo. Mientras, el cuerpo se mantiene en pie y puede seguir funcionando.

Otro ejemplo a señalar es la pieza del futbolín precario, en la que se enfrentan dos equipos, uno formado por 11 ejecutivos trajeados y otro formado únicamente por el portero.

Por un lado, la atención recae en como esos individuos se encuentran insertados en una estructura. Podría ser la de su día a día. La impuesta socialmente de la que no pueden escapar. A su vez, consideran que su éxito o fracaso depende exclusivamente de ellos, haciendo del poder adquisitivo y la posibilidad de consumo el mayor premio.

Por otro, el artista ironiza con la igualdad de oportunidades en nuestro sistema en este enfrentamiento de 11 contra 1, en el que la supervivencia es el mayor objetivo de la otra parte del choque.

En una mezcla de humor y crítica social, Priego nos arranca del día a día. Nos ayuda a pararnos a reflexionar y observarnos desde fuera. No desaproveches la oportunidad. Hasta el día 6 de Mayo en Art Deal Project.

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